INUNDACIONES EN LLANO LARGO, ACAPULCO:

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Riesgo, turismo, y desarrollo

Autores

América Rodríguez Herrera

Ficha técnica

Materia: Antropología

ISBN: 978-607-402-280-3

Tamaño: 20.5*13.5

Páginas: 264

Año: Abril 2011

P.V.P.: 100.00 pesos

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Sinopsis

Llano Largo se localiza al sureste de la ciudad de Acapulco anclado a la dinámica de Zona Diamante, un espacio exclusivo de desarrollo turístico. Todavía a principios de la década de los noventa, Llano Largo era un ejido cuyos beneficiarios se dedicaban a la agricultura en pequeña escala, sin embargo en 1992, con las modificaciones al Artículo 27 constitucional, se hizo posible la venta de las tierras ejidales, facilitando con ello el ingreso de gran parte de las tierras del antiguo ejido al mercado de tierras urbanas. Diversos proyectos habitacionales evolucionaron en el contexto de desarrollo turístico, privilegiando la oferta de segundas viviendas.

Aparentemente, Llano Largo experimentó cambios abruptos como muchas zonas periurbanas. sin embargo en este caso la dinámica de su transformación fue marcada por el desarrollo turístico del contexto.

Debido a que la actividad inmobiliaria se realizó sobre un territorio atravesado por arroyos, ríos, humedales y meandros, con un escaso o ningún control del Estado, la vulnerabilidad fisica de la zona se incrementó agravando el tradicional riesgo de inundación estacional presente en este territorio. Los cambios en el uso del suelo y la urbanización acelerada de este espacio, incluyeron el relleno de humedales, la obstrucción de cauces, la construcción de bardas perimetrales, que terminaron acomodando un perfecto caos. Ahora es posible observar que las inundaciones, además de poner en riesgo las vidas y patrimonio de los residentes, representan también un riesgo sanitario, en la medida que debido a la densificación en el uso de algunos espacios, y la carencia de infraestructura hidrosanitaria. la presencia de aguas residuales en distintos puntos del territorio es frecuente, las inundaciones pueden llegar a arrastrar además de lluvia. aguas residuales.

La tormenta Henriette, ocurrida en el 2007, fue el parteaguas en la percepción del riesgo de inundación, para los antiguos pobladores significó el reconocimiento de una nueva situación, el agua entró al poblado por lugares nunca antes imaginados, mientras que para los nuevos pobladores, significó la aceptación de la condición de riesgo de sus propiedades y sus vidas. La gestión del riesgo postdesastre mostró que mientras los nuevos pobladores pidieron echar mano de sus seguros, y sus organizaciones de condóminos, los antiguos pobladores de Llano Largo permanecieron desorganizados y sin más cobertura que la ayuda que les brindó Sedesol. Los cambios en el territorio minaron sus organizaciones, de manera que el desastre les agarró sin organización como receptores de los "daños colaterales del desarrollo".

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