Materia: Ensayo
ISBN: 978 607 402 004 5
Páginas: 196
Año: Febrero 2008
P.V.P.: 165.00 pesos
El arte contemporáneo ha roto su propia imagen; ha tracendido las fronteras que la propia estética le habia establecido añ ser potavoz de cuestiones metafísicas para darse, por un lado, la oportunidad de ser él mismo - lo que corresponde al movimiento de las vanguardias de principios del siglo XX- y, después generar un movimiento anti-arte donde él mismo ha sido puesto en critica y discusión, renegando de su naturaleza anterior. De tal suerte que, en la actualidad, vivimos las secuelas del rompimiento de la identidad del arte y de una nueva búsqueda en la cual desempeña un papel central la experiencia del espectador o consumidor del arte.
En muchos sentidos, nuestra época ha venido a consumar la famosa sentencia hegeliana del fin o muerte del arte. Cierto arte habría muerto por dos razones: al romperse el cerco tradicional que lo confinaba a espacios especificos y donde pudiera ser apreciado como tal y, después, por el hecho de haber sido reemplazado por una cultura masiva, creadora de gusto y sentido existencial sobre los placeres y deleites, sobre la sensibilidad y lo imaginario. Muerte que no seria sino su difuminación, dispersión, errancia o descentramiento, confusión en el sentido de andar "entre" múltiples realidades. Arte idéntico a su negación. Esta es sin duda la transgresión más radical del arte contemporáneo.
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